SILVIA VIDAL TOCA EL PIANO

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SILVIA VIDAL TOCA EL PIANO

 Premio Mejor Poema  1988

Como la luz que besa la mañana

besaba tu sentir la melodía;

tus dedos, mariposas de poesía

pintando amaneceres con sus alas

entornaban arpegios tornasoles,

– semifusas redondas y bemoles -,

en medida y sonora algarabía.

Tu cara, transformada, entretejía

cromáticas escenas de arreboles,

azules lunas, encendidos soles…

Luego, serena, a descender volvía

a campos de amarillos girasoles,

descansando en la paz del mediodía.

Tu cuerpo con el alma se fundía

en invisible transparencia amante,

relajado un momento y, al instante,

en sedas vaporosas envolvía

la luna, el sol y el aire, trepidante.

Mojó  con lluvia un titilar de estrellas –

en riego fresco, tu sudor humano,

y al contacto gozoso de tu mano

dibujaban radiantes primaveras

en desiertos, montañas y praderas,

las encendidas teclas de tu blanco piano.

La tempestad dejaba paso al viento

y en ondas de sereno pensamiento

deslizabas, feliz, tu fantasía,

– la noche dando paso al claro día

la claridad venciendo al elemento

las notas transformadas en poesía.

Sin la inquietud insigne de la abeja

volvió a dormir la miel en tu corola,

y al igual que la mar en caracola,

difuminada queda en sentimiento,

sólo quedó un rumor, mecido al viento,

de un piano febril de media cola.

Manuel Pablos

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