A MARIANETE, IN MEMORIAM

Imagen

                                                                                                          Te fuiste ayer, por un poniente dulce
                                                                                                                como un pájaro herido, hacia el ocaso…

                                                                                                                                                                                        Manuel Pablos   ” Amigos del alma”

SOBRE LA ARENA  EL TRAZO

Sobre la arena quedó el trazo negro

alargando su sombra al infinito.

Entre los encinares quedó el grito

y el sueño interminable empezó breve.

Tu voz, alegre, se apagaba leve

y se dejó de oir. Cuatro palomas

enlutadas las alas, revolaron

sobre tus ojos ya sin luz ninguna,

recorrida por siempre la distancia,

que en tantas ocasiones recorrieras.

No quedaba de ti señal alguna

de seguir siendo nuestro;

ni una palabra,ni tan solo un gesto,

pudo servir para que tu vivieras.

La luna entraba en ti muy lentamente

buscando tu sonrisa soñadora;

solo encontró la desvaída aurora

de tu cara, que en blanco se fundía.

Dos lagrimas traidoras se creían

lluvia total de tu extensión del llanto.

Pájaros amarillos, ya sin canto,

vieron fluir desde la herida abierta

la endurecida sangre de tus ríos.

Al caer de la tarde, un dios sombrío

disolvió  en mancha oscura tu mirada,

te borró, diluyéndote en la nada,

hasta la densa sombra de tu ausencia.

Tarde final, vida desdibujada,

duro despojo, anónimo tu cuerpo…

Hay una quieta paz. Sin tu presencia

una linea de luz te multiplica

en los que siguen dibujando, lejos,

tu imagen tan querida en los espejos,

por ver si el corazón late de nuevo.

Siempre entre la ceniza queda el fuego

de la esperanza, en brasas retenido.

Vivir es fácil, pervivir posible,

¡mas perder la presencia en tan terrible…!

Pero seguir amando lo invisible

fundiendo planas la vida y la muerte,

es una forma nueva de quererte,

es hacerte inmortal, indestructible.

Tu sonrisa perdura entre tu gente,

lentas siguen las lunas del recuerdo

reteniendo los brillos de tu risa.

Tu signo era la luna, en su ceniza

queda el fuego de brasa y tu sonrisa,

que enciende en tus amigos la esperanza,

de que el Dios enemigo de venganza,

te ha llevado a su luz. Tu alma descansa.

M. Pablos

Anuncios