PIEDRAS

WULFENITA ROJA

PIEDRAS

 

De repente la piedra…dura y maciza

que te atraviesa el alma, sin avisarte;

aguijonazo seco, dolor que enerva,

que embota los sentidos que tiene el alma.

De repente se rompen, sin que lo entiendas

los costurones grises, cicatrizados,

y los remansos quietos se vuelven furias

y las brisas suaves son vendavales,

y los sonidos finos son estridentes

chirridos monocordes, descompensados;

y se te rompe el alma en mil retales;

el llanto contenido se vuelve lluvia

torrencial y no puedes parar su fuerza,

destroza los jardines que habías querido

dibujar en tu mente, que te alegraban

las tardes primorosas de primavera,

los turbios días de fuego de los veranos,

las noches glamurosas de luna llena,

mirando las estrellas mientras sonaba

un piano cercano, fondo de estrellas

que titilaban blancas sobre los mantos

oscuros de los cielos, allá a lo lejos,

mandando mil mensajes a otras mil almas.

Y de repente sientes que ya no sientes…

que no te queda nada.

Pero una mano amiga que está escondida

aparece a lo lejos, abierta, llana.

Tú la coges despacio, luego la aprietas,

y notas que de nuevo vuelve tu calma.

No desprecies la mano, aprieta firme,

quizá te está diciendo cuanto te ama.

Manuel Pablos

 

Anuncios