TAL COMO YO TE VEO, TAL COMO YO TE INTUYO…

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…  yo te concibo cómo

Un bello amanecer de escarcha opaca y transparente.

 

Un gastado bosquejo

de un retrato perfecto en otro día:
dos ideas arrancadas de una lágrima tuya.
El reverso rugoso de una ninfa imperfecta,
idilio de batallas de una piel,
fatigada por la lucha.
Un amargo sabor naciendo en la garganta
prisionera a la fuerza
de unos labios foráneos;
un temblor en la sien,
un borrón de humo negro
en un verde paisaje, en un día de verano.
Como un viejo silencio aprendido en la escuela,
o una respuesta inútil en rostro sonrojado,
o la violencia cruel de uñas rasgando mundos.
Una falsa tormenta en un planeta helado.
Como un ángel caído
que atraviesa el espacio en protesta callada;
como un rumor que rompe
los cobaltos idílicos de los fríos planetas,
de las distancias largas.
Como el sonar arrítmico de un llanto transitivo
que surge a borbotones de una vida naciente;
como un mundo de espumas, que en maraña azulada
rompe loca su furia, sobre roca de plata
y se desangra suave en la arena dorada,
que la bebe sorbiendo con avidez su alma…
Y es que por más que intento
no logro concebirte como una idea concreta,
porque eres realizable;
eres lágrima pura sobre yunque de plata
y eres hoja amarilla que rueda por los páramos,
por donde yo transito, rompiendo los espacios.
Y no puedo negarte, como se niega el odio,
porque yo también vivo, porque yo también amo,
porque yo también siento, destruyo, muero o mato.
Y renazco en la sangre que mana del soldado
herido, en las guerras del mundo tenebroso
en el que estoy luchando.

M. Pablos

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