Entre sombras y gritos

invierno en las alamedas

… entre sombras y gritos

Entre sombras y gritos, cual
pájaro del alba,
voy descubriendo en ti
cualidades ocultas.
No eres la diosa etérea que
soñé en los principios,
pero eres mucho más: eres la
lluvia de plata
que ha regado los campos con
su caricia suave;
eres amanecer del mundo en
primavera;
eres dorado sol que entre nubes se asoma
al estanque azulado de tu noche sin fondo ;
eres látigo firme que detiene los bríos;
eres viento suave que roza la mejilla;
eres superficial en transparencias límites:
imperfecta en tus noches, soñadora en tus días,
vital en tu sentir, requintada* en tu risa.
En suavidad de vuelo se despliegan tus manos
y en cascadas de estrellas desparramas tus iras,
chispas que se adivinan en tus ojos, cansados
de mirar sin bajarlos frente a frente a la vida.
Entre sombras y gritos enciendes tus espacios
de madre en duda eterna sobre tiernos afanes;
de efigie fatigada por tanta lucha incierta ,
de juventud que encuadra los óleos dibujados
por mariposa nueva que busca primaveras;
de soldado que sufre en calma sus derrotas,
de Jazmín, una experta en soledades plúmbeas*,
de Jazmín, una joven con el candor del nardo;
de mi amiga incipiente que se sabe querida,
de una amiga que busca , comprensión y consuelo,
de la palabra amiga, del sentimiento amiga.
Entre sombras y gritos y lágrimas de fieltro
voy descubriendo en ti catacumbas de angustia,
– grietas en el cristal de tu espejo astillado –
por cicatrices viejas de heridas de otras luchas,
fronteras inasibles de axioma en el recuerdo*,
mesnadas irascibles de ríos emigrados
y una rotunda capa de hielo fría y dura.
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Quizá voces opacas de un corazón que sufre
las sangres circundantes de cien mil gestos hoscos;
dolor en la mirada de tu cuerpo quebrado
por la huida entre gritos de laberintos ciegos
con piedras angulares que asfixian tu garganta;
o luces emergiendo en milagro trenzado
sobre el yunque de fraguas que modela tu alma.
Pero nuestras miradas siempre saldrán ilesas
de este crimen absurdo que destruye los dioses
y contempla los seres en estatuas de barro,
( las miradas que surgen de un espejo bañado
con reflejos de plomo, resplandor de otros años).
Por más que los espejos renazcan astillados,
siempre veré tu imagen, siempre verás mi imagen.
Entre gritos y sombras, -lágrimas de impotencia -,
ofreces lo que queda de tu sueño de vida:
tus ojos y tus manos, cargados de impotencia,
para que surja en dádiva* de ofrenda renacida
lo que hay en ti de pájaro, de almocafre* y de ausencia.

M. Pablos

 

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Un pensamiento en “Entre sombras y gritos

  1. Cada vez. que te leo me vuelvo más pequeña.
    Hay cosas que son insupetables y esto que termino de leer es una de ellas.
    Un abrazo.

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