EL BAILE DE LAS MARIPOSAS

MARIPOSAS EN LA TARDE

mariposas volando

Pinté las alas de muchas mariposas bellas, con el arco iris de colores de mis palabras. Cuando paseé por el jardín dorado de mi ausencia, las mariposas, rebosantes de alegres colores, revoloteaban entre las flores, emborrachándose con la luz cenital de la mañana fresca de verano, pintando bellos amaneceres con sus alas, pero solamente una, la mas joven, la mas bella, se poso en mi mejilla y depositó en ella es ósculo de su agradecimiento. Escribí las palabras que había escrito para ella en un pergamino, para así evitar que se las llevara el viento, lo enmarqué y lo coloqué con mimo en la habitación del agradecimiento de mi alma, para que nada ni nadie pueda borrarlo nunca. Algún día se lo enseñaré a mi linda mariposa. Algún día…

Pero las otras mariposas siguieron alegres sus caminos, sin darse cuenta de que la belleza que producían sus hermosas piruetas, llenaban la tarde de alegría para aquel que las estaba contemplando. Ajenas en sus apreciaciones, pero cercanas en sus pinceladas, creaban un maravilloso cuadro que no tenía nada que envidiar a las naturalezas vivas pintadas por los mejores paisajistas del mundo.

Y fue entonces cuando el alma, henchida de gozo, estalló en mil pedazos de ternura infantil y la mente regresó a los momentos, lejanos ya, en que las manos insaciables de aventuras del niño, que ahora ya es mayor, aportaba el toque maestro para que la visión fuera perfecta. El recuerdo una vez más. El sentimiento tornasolado, mezcla de visión cercana y memoria antigua; el que crea momentos mágicos inenarrables que, por unos minutos, hacen que el mundo sea hermoso. Mi nieto, como yo hice antes, trataba de atraparlas con sus frágiles manos, corriendo alocadamente, chillando alocadamente, disfrutando alocadamente, entre las flores del prado, sobre un fondo azul celeste maravilloso, mientras el sol poniente que pintaba el cielo con los colores cálidos,rojizos,amarillos y lilas  servía de telón de fondo. Fue un momento mágico.
La vida sigue igual, pensé. La magia de la naturaleza seguirá igual cuando el niño sea viejo y el abuelo mire el cuadro desde vete tú a saber que dimensiones.

M. PablosgLADIOLOS

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