FAROLES ROTOS

Horizonte de Topas

 

Faroles rotos

                                                                                        A Manolo y Raquel, dos faroles rotos.

                                                                                       

Hey, sólo pienso en ti 
juntos de la mano, se les ve por el jardín 
no puede haber nadie en este mundo tan feliz 
sólo pienso en ti .

Víctor Manuel

 

 

 

 

Entre la luz azul de dos faroles rotos

surgió la llama del amor primero,

un amor puro sin dolor, sin miedo,

solo una sensación de bienestar profundo.

 

Por no tener, no tenían casi mundo,

no le hizo falta. Vivían como querían:

sin barreras, sin ayer, sin mañana…

El día a día surgía como  fontana

transparente. De luces y de sombras

eran sus melodías, sin casi notas.

 

Nunca sintieron miedo de derrotas,

porque derrota era su vida entera.

Eran felices, aunque a su manera

sufrieran como sufren los mortales;

 

no sabían de puntos cardinales

que orientaran sus pasos. La rutina

era como una llama cantarina

que alumbraba sus días y sus noches.

 

De perfiles de carámbano helado

estaban hechas sus almas aladas,

sin color, sin matiz, desdibujadas

de la ambición del mundo y sus conquistas.

 

Eran dos seres puros.De imprevistas

ondulaciones de ternura,

estaban fabricadas

sus mentes insondables.

 

 

 

Indestructibles fueron desde siempre,

sus decisiones;tan indestructibles

que plantearon metas imposibles

para el ser de mortal naturaleza.

 

Abrazos de candor, besos de fresa,

Cupido, el del Amor, lanzaba dardos

que explotaban con ruido de petardos

en la fragilidad de sus neuronas.

 

Mariposas cuajadas de colores

volaban tenues, entre tenues flores,

y se posaban, guardando silencios,

en las campiñas de sus almas puras.

 

Por el jardín, felices criaturas,

paseaban su amor, entre las flores.

El sol formó cristales de ternura,

que brillaron hirientes cual rubíes,

las enteladas de cerebros rotos…

 

La luz desperezó sus sensaciones,

poniendo pinceladas de emociones

en lienzos blancos. Surgió un cuadro hermoso;

retoques de pinceles deliciosos,

 

pintaron de la nada enfoques  bellos.

Entre acertados toques, los destellos

de la amistad, el gozo y el deseo,

alentaron un febril bamboleo,

 

de promesas eternas no pensadas.

Como universos, convirtieron la nada

en cielos de brillantes estrellas.

Escribieron la poesía más bella,

que jamás un poeta describiera.

 

Celosa de su amor, la muerte fiera

rompió sus sueños de papel de seda.

No pudo ser, se transformó en quimera.

Del sueño inacabado de su canto

 

brotaron flores blancas de pureza,

sin perfumes. La cruel naturaleza

tenía previsto, desde los principios,

tragedias griegas con final de llanto.

 

M. Pablos

 

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