CARMEN AYALA

C. Ayala

 

MI AMIGA CARMEN AYALA

 

Mi amiga Carmen Ayala,

la de los rizos hermosos,

tiene unos ojos preciosos,

presencia de gran señora,

una risa encantadora,

y una voz tan cantarina

que parece una argentina

campanilla soñadora.

 

Huele el aire a manzanilla, a romero y azahar;

siembra la noche semillas de estrella en el universo.

Los ojos de Carmen miran desde la terraza, el cielo,

las luces de la ciudad y allá, a lo lejos, el puerto.

Sueña con la libertad de Juan Savador Gaviota:

Volar lejos sobre el mar acariciando las olas,

lejos, muy lejos,sin tiempo, hasta las lunas redondas.

Sobre el perfume suave del parterre de  las rosas,

la brisa fresca en la noche llenan su jardín de aromas.

La nostalgia del recuerdo, como vuelo de paloma,

mueve las alas del alma, entre luces y entre sombras,

dejando ver, entre telas, magias de nuevas historias,

sensaciones de muchacha, lejanas y melancólicas..

La luna riela sus rayos transparentes en las ondas,

extendiendo por la playa espumas  tan vaporosas

que la avidez  de la arena las absorbe y las derrota.

Desde su atalaya Carmen cuenta el batir de las olas

de su corazón de jade; la gata maulla a las sombras.

En la lejanía difusa, un piano escribe las notas

de una canción de Bob Dylan. El alma sueña y retoma

imágenes de esperanzas, de nostalgias medio rotas,

de ilusiones renacidas, como el agua entre las rocas.

Mi amiga Carmen Ayala, la de los rizos hermosos,

tiene luz en su mirada y miel en sus labios rojos.

 

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