EL ALMA DE ESTELA

ESTE ESCRITO QUE RECOJO ES UNO DE LOS RELATOS CORTOS DE ESTELA ALFARAZ ESPINOSA, UNA CHICA JOVEN QUE ESCRIBE DE MANERA MARAVILLOSA. ELLA DICE Y ACLARA QUE NO TODO LO QUE ESCRIBE, NECESARIAMENTE, ES AUTOBIOGRÁFICO. PERO SEA O NO SEA, QUE ESO ES LO DE MENOS, SUS ESCRITOS TIENEN ALMA. ELLA ME HA AUTORIZADO A PUBLICARLOS EN MI BLOG Y ASÍ LOO HARÉ, DADA LA CALIDAD DE SUS OBRAS. PARA MI ES UN HONOR.

 Mi mente divaga y soy incapaz de controlarla. Quizás sea porque me domina la melancolía

Mi mente divaga y soy incapaz de controlarla. Quizás sea porque me domina la melancolía

Nuevamente sentada frente al ordenador mis ojos buscan algo con lo que entretenerse, mirando pero sin ver mientras mis oídos tratan de oír la música de la radio que suena de fondo pero sin escucharla. Mi mente divaga y soy incapaz de controlarla. Quizás sea porque me domina la melancolía, o será simplemente que el día y el cambio de tiempo me han dejado en un estado de letargo del cual no sé cómo salir.
Intento encontrar algo a lo que agarrarme dentro de mi mente para que esa melancolía no invada todo mi ser y me convierta en un vegetal carente de fuerza de voluntad, pero cada vez lo consigo menos. Incapaz de controlar esa pena que me invade, ahogando y asfixiando mis inquietudes como hace años no sentía. Siento como mi estómago se hace un nudo incapacitando mis ganas de acallar esa sensación, incapaz de probar bocado. Justo en el instante en que relajo mis defensas, mis ojos estallan en llanto. Era lo que estaba esperando…quizás incluso lo que necesitaba para volver a dominar mis sentidos y tomar control de la situación.
Lo admito, no fui capaz de evitarlo. Por un instante todo se volvió en mi contra y lo vi todo negro. Yo tenía la mecha cargada y solo necesitaba un “algo” que lo hiciera estallar en mil pedazos demostrándome, una vez más, la fragilidad de mi propio ser. Y tuvo que llegar ese instante en el que consciente de todo lo que vendría después, mis murallas cedieron al peso de la melancolía y la pena. Soy de las personas que cuida y protege sus propias murallas día a día, revisando sus fisuras y grietas aún antes de que aparezcan y les aseguro que mis inspecciones son tan metódicas como exigentes, pero hoy…descubrí que pese a ese esfuerzo titánico, a esa rutina inquebrantable, no soy tan fuerte como esas murallas que rodean la ciudad, o como ese puente que pese a la lucha diaria contra el agua y la corriente, sigue manteniéndose en pie. Yo no, yo no soy tan fuerte, ni tan estable, ni tan duradera quizás ni siquiera soy valiente, quizás ni siquiera soy nada remata mi mente mientras dos lágrimas recorren mi mejilla. Juro y prometo que esas dos lágrimas son las últimas…pero las últimas de qué? De hoy? De este arranque? No lo sé…pero me aferro a esa última esperanza por recobrar mis sentidos, por recuperar mi ser.

Estela Alfaraz Espinosa

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