AUTOPISTA HACIA EL CIELO

AUTOPISTA  HACIA EL CIELO

 

Horizonte de Topas

                                                                                                                     A Carlos Sala, in memoriam

La nube  se enredó sobre tus ruedas

marcándote la autopista hacia el cielo…

no pudiste parar. De pronto un  vuelo

te llevó por la senda del motero,

te elevaste al vacío del infinito,

viajando  sin parar hasta el lucero

que marcaba tu fin en este mundo,

 y el inicio de tu estancia en el nuevo .

 

 

Apenas si el asfalto notó el cuerpo

roto, rebotando en su seno…

Apenas si la luz desdibujada

en tu pupila, se apagó  un momento,

ya no estabas allí, te habías marchado

siguiendo tu destino, lejos….lejos.

 

Tres palomas de lutos celestiales

cruzaron raudas, entre cielos negros,

llevando entre sus alas tu suspiro,

el último suspiro, bien pequeño.

Luego todo fue luz, luz sin tinieblas,

de una enorme autopista hacia el silencio.

 

Murieron al compás tu voz timbrada

y tu risa de siempre. Se murió el eco

de tu amabilidad, de tu cordura, de tu cariño,

de tus sentimientos, de tu dicha,

de tus ganas de vida, de tus recuerdos,

de tus largos silencios, de tu imagen…

 

Sobre el asfalto solo estaba el cuerpo.

Dentro del alma de los que quisiste

se quedó para siempre un lugar muerto,

y el dolor de tu ausencia, y tu sonrisa

y los buenos y los malos momentos

y el amor, arrancado a dolor vivo

del árbol de ternura de tus besos.

 

Hay una quieta paz. Sin tu presencia

una línea de luz se multiplica

en los que siguen dibujando, lejos,

tu imagen tan querida en los espejos,

por ver si el corazón late de nuevo.

Siempre entre la ceniza queda el fuego

de la esperanza, del calor retenido.

 

Porque seguir amando lo invisible

uniendo juntas la vida y la muerte,

es una nueva forma  de quererte,

es hacerte inmortal, indestructible.

Tu sonrisa perdura entre tu gente,

sobre las lunas llenas del recuerdo.

 

El bosque de tu ausencia se perfuma

con suspiros  de aromas sin mesura.

Más la verada, que antes era oscura,

es un canto de amor, todo belleza,

transformando en jardines la maleza,

reventando  las almas de ternura…

 

Cubriremos nuestro dolor con capas

de otros cariños, de otras ilusiones.

Dejaremos la pena en los rincones,

entre la oscuridad del pensamiento

y seguiremos  como sigue  el viento,

persiguiendo quimeras e ilusiones.

 

La nube  se enredó sobre tus ruedas

marcándote la autopista hacia el cielo…

M.Pablos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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