VERSOS PARA AMAIA

AMAIA

 

VERSOS PARA AMAIA

 

Tus ojos son alegres cuando ríes
porque tu corazón ríe con ellos.

 

 

Chispitas de los rayos ambarinos del sol de la naciente primavera

se tiñeron con el azul verdoso de los ojos de mar de las sirenas.

Y en esos ojos tuyos, tan hermosos, pintaron acuarelas,

con pinceladas de princesa alegre, con mirada de suavidad de seda.

Sus cánticos llenaron tus mejillas con sonrisas eternas,

y en tu boca pusieron para siempre  los colores alegres de las fresas.

Una legión de angelillos rosados  pintaron con sus alas la belleza

de una mujer qué cuando ríe canta, desde el fondo de un alma de amor llena.

Y sobre los perfiles de tu cara se adivina aquel beso dado a ciegas

que dejó tu niñez en una esquina y alumbró juventud de vida plena.

Lo elemental de los sueños vividos recompone las almas medio ciegas,

y aparece feliz en los amigos en noches vírgenes, de acciones intensas,

que desatascan nudos enganchados a recodos oscuros de escaleras,

haciendo ver la luz de claraboyas que iluminan de colores las penas.

Los átomos de amor, un día dichosos, chocan a veces contra la materia,

curvan tus labios en súplica triste y reciclan las lágrimas  en  perlas

de fina lluvia, mientras la marea de las indecisiones causa estragos

en los cristales rotos de la idea. Pero ahí está el amor del ser amado,

la levedad del beso, la paciencia, la gratitud del te quiero sin dudas,

el abrazo final, las estrategias de la caricia ignota… lo que cuenta.

 

Sobre tus ojos, de mirada limpia, se adivinan los cielos sin tormenta,

de amaneceres en  playas de espumas, vírgenes de maldad, lisas, risueñas.

Los gritos del silencio azul de un lago claro, en un atardecer de primavera;

la magia de una madre protectora, orgullosa de ser, mágica o fiera,

con tacto de besos ocasionales, que deshacen mohines de tristeza…

Y la fuerza del mar, que rompe en olas del ósculo de amor,

cualquier fiereza. La emoción encuaderna sus sentidos

y reduce a recuerdos sus tormentas…Todo cabe en el refugio madre,

las emociones, el dolor, las penas, las alegrías y hasta las tristezas.

En mi ilusión, a que no seas metáfora, me maravilla el arco de tus cejas,

el brillo de tus ojos glamurosos, la sonrisa de tus labios, tan fresca,

y ese batir de simpatía que emites y el dulce cascabel de tu franqueza,

y la querencia de esa “cuñi” hermosa, y tus amigos,  tu imagen etérea,

y el titilar de estrellas en tu gesto, y la ilusión de tu sonrisa eterna.

He querido pintar con mi palabra, tu huella digital, tu realidad concreta,

el agua de tu fuente, el batir de tus olas, la playa de tu luz, sin conocerte.

Pinte el anochecer de tu chispa escondida, más no sé si su luz…

Siempre duda el poeta.

 

  1. Pablos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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