EL POETA ENAMORADO

invierno en las alamedas

 

EL  POETA  ENAMORADO  

Cómo no apretar tu mano

de nácar, entre mis manos de corcho.

Seguir resbalando mi palma,

brusca,

en delirios de sueños inacabados,

mientras que tu cuerpo

adormecido,

inocente cuerpo adormecido,

llama, insistentemente,

 al sueño hermoso.

Tu desnudez invita  a mi desnudez,

a  visitar  tus realidades

deseadas

mientras te miro.

Y deseo ser sábana

que arrope tu cuerpo perfecto,

creyendo serlo también.

Rellenar tu materia

sencilla

con finísimos espectros

 de hilo blanco.

Soñar que soy tú,

mientras tú sueñas.

Envolver tus moléculas

de nácar, con mis moléculas

de bellota,

adormeciéndome contigo

esperando la primavera

de la mañana,

cuando aita de no ser real

explotarás, desperezándote al sol,

mientras me dejo caer sobre la cama

sin fuerzas,

para gritarte bajito que soy yo,

que sigo aquí…que te quiero.

Y, si me dejas

te cubriré de nuevo, soñando ser tú

otra vez;

hasta que tu imaginación se canse de vivir la noche;

hasta el siguiente microciclo

de nuestra hermosa primavera.

 

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