VERSOS PARA CARMEN JIMENEZ

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Carmen Jiménez Hernández

Gaviota del Cantábrico

Pensó la gaviota un día, mirando desde la costa,

que la fuerza que al mar mueve, es la que para las olas…

Y llameantes recuerdos vinieron a su memoria,

de traiciones y mentiras, de esperanzas, luego rotas.

Metáforas de ilusiones, llenan, sin querer las horas,

Imágenes escondidas entre las nieblas de sombra

qué, sin pedirte permiso pintan de gris la memoria,

agrietan la llaga antigua, llenan las luces de sombras.

Los densos atardeceres pintan el cielo de estopa

y las hiedras van creciendo hasta que  la risa  ahogan.

Soñó la gaviota un día, recuerdos de luz y humo,

que más allá de su ojos iban pintando un crepúsculo

de jacintos y de rosas, de silencios y murmullos,

donde las aguas tranquilas iban  dibujando mundos

de estanques llenos de calma, de pájaros diminutos

que picotean las estrellas mientras se bañan, impúdicos,

entre los verdes planteles de nenúfares ocultos.

Desnudas y silenciosas zumban las abejas blancas,

sobre un viento de alamares que pinta el mar de nostalgias…

 

Sintió la gaviota un día que entre  sus plumas y el viento,

 algo con alas de pájaro en su pecho iba naciendo,

que su soledad, cruzada de dueños y de silencios

iba acorralando el mar de la tristeza, creciendo

como crece un cisne blanco, de cada silencio un sueño,

de cada sueño un olvido, de cada olvido un deseo…

Sintió la suavidad y voló lejos, lejos sobre la mar

sobre las nubes, sobre el sol, sobre el tiempo…

Sintió una brisa fresca recorriendo su cuerpo

y levantó sus alas y voló lejos…lejos. Sobre los tules claros

vio su sombra creciendo, vio  que el mar era grande

vio que el mundo era inmenso, vio que era libre, libre,

que no tenía dueño…y lloró de alegría y planeó en silencio.

Florecieron los cantos que rompieron corrientes,

retrocedieron , rotas, las murallas de sombra

volvieron los deseos y una mujer de amor nació

sobre las ruinas del duelo, y, el milagro anduvo pronto,

más allá del  deseo y más allá del acto, ebrio, tirante y cierto.

Sobre las frías estrellas vuelan los negros pájaros,

abandonando el muelle oscuro del fracaso…

Mujer de dulces ojos, mujer de dulces  labios,

flauta suave en que el viento forma sus dulces cantos,

corazón de  silencio, sigue el amor buscando

más allá  de la sombra que aún retuerce tus manos,

más allá de la herida, más allá del fracaso;

no dejes que se muera tu corazón nostálgico,

suéltale los amarres  y sigue navegando, navegando.

 

 

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