Betrayals and other things

Betrayals and other things

 

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“Perdí mi tiempo, lloraré mis  daños…”

LOPE DE VEGA

                (Rimas humanas)

¡Hay que ver como duele el recuerdo!

Nunca te pedí nada y te lo ofrecí todo,

la amistad, el cariño, el tiempo sin límite,

la bondad más absoluta. Fui tu paño de lágrimas…

¡Eres mi amiga, mi mejor amiga, mi hermana!, me decías.

¡Quiero salir del mundo en que me encuentro,

que no me aporta nada más   que pena…!

 

Soy una leve flor de papel sin suave aroma;

 ni siquiera poseo la gratitud una caricia interna,

de una figura espectral, de movimiento suave

que enjuague mis lágrimas puras.

A fuerza de tanto pensar, mi pensamiento

ha levantado en mi alma un monumento de sal opaca,

equívoco tras equívoco, pena tras pena,

pisada tras pisada…

 

Siento un amargo sabor naciendo en la garganta,

cuando mis labios

 son prisioneros de unos labios foráneos,

 tal vez conocidos, pero no deseados;

siento un temblor en la sien,

 como si un borrón negro

 destruyera los días de mi primavera ajada.

Siento como pesa mi corazón en el tramo final

de la cuesta de mis días de ausencia,

llevando tanto recuerdo dentro y no olvidando nada.

 

 ¡Cuánto pesa el recuerdo y como duelen los equívocos!

Un mundo de espumas oscuras

rompe loca su furia sobre la roca pétrea

de mi alma dañada,

y se desangra suave entre la transparencia

amarga de mis lágrimas…!

 

Intento, una y otra vez, renacer en mi,

como una sangre que mana del soldado herido,

en las guerras tenebrosas en las que estoy luchando.

Espero el futuro con mi mirada puesta en las estrellas,

y me siento en el tiempo

a esperar el abrazo vivificador, puro, sin cánones,

 como se espera a un hijo.

¡Los tristes siempre esperamos ese perdón que nunca llega!

Es como  una soledad que impregna los parajes

de quietud infinita,

que baña el alma en imágenes súbitas y revuelve la idea,

tornándola al pasado en visiones muy puras,

-delicadas libélulas azules-, de esa niñez eternamente presente;

sueño qué, en algún sitio, alguien me espera.

Siempre, me digo, hay jazmines, dedos, pájaros y noticias

que esperan a que suene nuestra llave en su puerta,

nuestros pies en la noche, nuestra voz en sus sombras…

 

Amiga mía, me dijiste: la noche es larga

y tiene infinitas sendas.

 Mi alma solitaria enciende hogueras de miseria,

abre a dolor vivo las heridas, y descuartiza mi voz;

aglutina en mi memoria  negras ideas, siempre acechantes.

Sé que tan sólo en ti, amiga mía, despertará mi alma

con alas libertarias,

de este sin fin de amaneceres rotos que se agarran a mí,

con sus cintas de plata.

Necesito tu fuerza, amiga mía,

toda la fuerza de tu corazón y de tu aliento…

Con las manos unidas, vamos a esperar juntas

ese renacer, mientras exista el tiempo.

 

Tu cielo, de amarillas soledades, te cerró luego tus paredes…

Desapareciste en la noche de tus impulsos…, impasible ante mis ruegos.

Alguna vez te llaman mis verdades, pero no sé si puedes oírlas.

 

© Manuel Pablos

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